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Papá, ¿tú a qué te dedicas?

Raúl Sánchez

Escribir un post para el blog de ISAVIA, hacerlo por primera vez, genera un poco de “vértigo”, por la responsabilidad de lo que uno escribe, por hacerlo en la página de tu empresa, porque igual alguien lo lee…pero sobre vértigo y cómo tomar decisiones valientes ya escriben muy bien otros…

Lo mío no es una decisión valiente. Quiero escribir sobre un tema que lleva siendo mi vivencia profesional desde 1996. Poca valentía hay en plantear temas que uno domina. O tal vez sí, pues lo que pretendo es abrir una ventana a la reflexión de los profesionales que nos dedicamos a la consultoría de formación y desarrollo, a la consultoría de recursos humanos. Y creo que es necesaria pues nuestro entorno profesional ha cambiado radicalmente desde esa fecha y no tengo claro que lo hayamos hecho los que nos dedicamos a esta actividad.

Y mi duda surgió precisamente cuando estuvimos analizando en una reunión interna por qué a un equipo de consultores de formación les costaba tanto escribir un post en un blog. Se había solicitado esta colaboración y los voluntarios fueron los menos. Las respuestas fluyeron y me sonaron conocidas…tenemos otros temas más urgentes e importantes…es más prioritario gestionar las múltiples incidencias de un proyecto…tengo que aprovechar para hacer gestión comercial con los clientes…tengo mañana un curso que preparar…¿y los materiales de la sesión, ya están enviados?…

La reflexión que hice en voz alta en esa reunión fue si realmente un consultor no tiene un hueco para incorporar esta actividad en su día a día. Sí puede existir ese tiempo. ¿Pereza? ¿No tener afán de protagonismo? ¿Miedo a la página en blanco? Descarté todas ellas pues iniciativa, interacción, empatía, creatividad…claramente forman parte del perfil de capacidades de un consultor.

La respuesta que encontré, y que es el origen de la afirmación que hice antes, es que hoy nos enfrentamos a retos profesionales que precisan que el consultor de formación desarrolle nuevos hábitos de trabajo. Ha de reinventarse para estar alineado con esos retos, e incorporar nuevas competencias para ser un profesional excelente.

Y su primer nuevo hábito es el de tener presencia en las redes sociales, de manera proactiva o reactiva. Formar parte de una comunidad virtual, no tangible pero real, puede aportar un bagaje importante al consultor: conocimiento, información, experiencias, realidades, networking… Incluso aunque no creas, como yo, que son la panacea ni tienen tantísimo impacto como alguno nos quieren vender. Pero este incrédulo que escribe este post (¡que ironía!) tiene que ser práctico y pragmático: estar en las redes es parte de una competencia que no ha pasado de moda, y que se seguirá exigiendo al nuevo consultor: ¡orientación al logro!

Para ir más allá de los resultados esperados, para hacer más de lo previsto, para obtener ese plus en los proyectos, un consultor, hoy, tiene que manejarse en las redes sociales.

He titulado este post,  “Papá, ¿tú a qué te dedicas?”, como homenaje a todos los consultores que alguna vez se han tenido que enfrentar a ese trago de pregunta que le hace su hija a una edad en la que comprenden perfectamente qué es un abogado, un arquitecto o un médico pero que no pueden entender que es un consultor…Este post intenta aportar luz a esa explicación hoy, en una época de cambio, de crisis, de nuevos paradigmas…

Raúl Sánchez

Gerente de ISAVIA

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